domingo, 30 de agosto de 2009

Diferencia entre el bebedor fuerte y el alcohólico

Vía Google podemos encontrar diversos aporte sobre la diferencia entre el bebedor moderado, el bebedor fuerte y el alcohólico. En este artículo se advierte que el umbral entre el segundo y el tercero es frágil y clasifica los distintos tipos de bebedores como sigue: 1) Bebedor no problemático, moderado, es el que "no busca intoxicarse y evita la ebriedad, no siente necesidad de beber y no le trae trastornos o complicaciones". 2) Bebedor problema que incluye cuatro subtipos: bebedor social, bebedor fuerte, ebrios ocasionales y el bebedor alcohólico. Sobre este último se indica: "La línea que separa a este bebedor, de los anteriores "bebedores problema", es la pérdida de control sobre la ingestión de alcohol. No puede elegir el momento, ni la cantidad, ni los efectos del alcohol en su organismo. No puede decir "basta y por tanto beberá hasta quedar intoxicado. En este caso, y progresivamente, aparecen los trastornos asociados al alcoholismo en todas las áreas de su vida: Física, emocional, familiar, social y laboral. (Clasificación del Dr. A Cormillot). Como vemos es muy delgada la línea que separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad, un bebedor social, puede convertirse en alcohólico con más rapidez de lo que él mismo puede pensar." Rosario Cutillas. El frágil umbral del alcoholismo.

En el libro Alcohólicos Anónimos (conocido como libro azul, edición oficial en línea), capítulo 2 "Hay una solución" se establecen algunas definiciones que conservan mucha validez, pese a ser un libro escrito a finales de los años 30 del siglo pasado. Citamos lo que señala el libro azul sobre la diferencia entre el bebedor moderado, el bebedor fuerte y el alcohólico:
Los bebedores moderados tienen poca dificultad para dejar el licor si tienen una buena razón para hacerlo. Pueden tomarlo o dejarlo.
Luego tenemos cierto tipo: el que bebe con exceso. Puede tener el hábito en tal forma que gradualmente llegará a perjudicarle en lo físico y en lo mental. Puede causarle la muerte prematura. Si se presenta una razón suficientemente poderosa — mala salud, enamoramiento, cambio de medio am- biente, o la advertencia de un médico — este individuo puede también dejar de beber o hacerlo con moderación, aunque esto le resulte difícil o tal vez hasta necesite ayuda médica.

Pero ¿qué pasa con el verdadero alcohólico? Puede empezar como bebedor moderado; puede o no volverse un bebedor asiduo. Pero en alguna etapa de su carrera como bebedor, empieza a perder todo control sobre su consumo de licor una vez que empieza a beber.
Aquí tenemos al individuo que te ha motivado la confusión, especialmente por su falta de control. Hace cosas absurdas, increíbles, o trágicas mientras está bebiendo. Es un verdadero "Dr. Jekyll y Mr. Hyde" (El Hombre y el Monstruo). Rara vez se embriaga a medias. En mayor o menor grado, siempre tiene una borrachera loca. Mientras está bebiendo, su modo de ser se parece muy poco a su naturaleza normal. Puede ser una magnífica persona; pero, si bebe un día, se volverá repugnante, y hasta peligrosamente antisocial. Tiene verdadero talento para embriagarse exactamente en el momento más inoportuno, y particularmente cuando tiene alguna decisión importante que tomar o compromiso que cumplir. Con frecuencia es perfectamente sensato y bien equilibrado en todo menos en lo que concierne al alcohol; en este respecto es increíblemente egoísta y falto de honradez. Frecuentemente posee habilidades y aptitudes especiales, y tiene por delante una carrera prometedora. Usa sus dones para labrar un porvenir para él y los suyos echando luego abajo lo que ha construido, con una serie de borracheras insensatas. Es el individuo que se acuesta tan borracho que necesitaría dormir 24 horas; sin embargo, a la mañana siguiente busca como un loco la botella — y no se acuerda dónde la puso la noche anterior. Si su situación económica se lo permite, puede tener licor escondido por toda la casa para estar seguro de que nadie coja toda su existencia para tirarla por el fregadero. A medida que empeoran las cosas, empieza a tomar una combinación de sedantes potentes y de licor para aplacar sus nervios y poder ir a su trabajo. Entonces llega el día en que sencillamente no puede hacerlo, y se vuelve a emborrachar. Tal vez vaya al médico para que le dé morfina o algún otro sedante para irse cortando la borrachera poco a poco.
Pero entonces empieza a ingresar en hospitales y sanatorios.
Esto no es de ninguna manera un cuadro amplio del alcohólico, ya que nuestras maneras de comportarnos varían. Pero esta descripción debería identificarlo de un modo general.
Al respecto, sin embargo, debe tomarse en cuenta la definición de dependencia del alcohol de la Organización Mundial de la Salud que citamos en otra entrada de nuestro blog, pues pone énfasis fundamentalmente en la dependencia y aspectos cualitativos más que en la cantidad. En "libro azul" fue escrito en una época en que sólo llegaban a Alcohólicos Anónimos los casos con mucho fondo (como se indica en el libro posterior de los Doce Pasos y las Doce Tradiciones), por lo cual se afirman cosas como las siguientes: "es el individuo que se acuesta tan borracho que necesitaría dormir 24 horas; sin embargo, a la mañana siguiente busca como un loco la botella" o que "rara vez se embriaga a medias. En mayor o menor grado, siempre tiene una borrachera loca". Mientras que en la definición de la OMS se enfatiza más bien en la persistencia del consumo descontrolado de alcohol pese a las consecuencias negativas en diversos ámbitos de la vida del alcohólico y no tanto en la profundidad o extensión de la borrachera.